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¿Adiós al matrimonio tradicional?

¿Adiós al matrimonio tradicional?

El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución.
Groucho Marx
Al inicio de la segunda década del siglo XXI los múltiples cambios en los estilos de vida de las sociedades occidentales, son fácilmente apreciables.
De forma especial se observa en el continente europeo una tendencia que va cobrando fuerza en algunos países. Me refiero al desplome del la institución matrimonial como contrato de unión entre las parejas.
Esta institución social que ha sido el núcleo de la estructura familiar por siglos, pareciera ahora estar viviendo sus últimas décadas.
La popularidad de firmar contratos matrimoniales va en declive.
Países como Alemania, que anteriormente registraba siete matrimonios por cada mil personas allá por el año 1970, en 2009 la cifra bajó drásticamente a poco más de cuatro matrimonio por cada mil habitantes.
En Francia el desplome es aún mayor, ya que en 2009 registró menos de cuatro uniones matrimoniales por cada mil habitantes, así mismo el número de divorcios muestra una gran tendencia a la alza.
Se percibe un cambio en la actitud de las nuevas generaciones que tiene que ver con una ideología que valora un estilo de vida más simple y con menos compromisos en sus relaciones interpersonales. El mundo ha cambiado y estas reacciones son una muestra de ello.
Un indicador importante que ha fortalecido la decisión de no contraer matrimonio buscando nuevas opciones, se muestra en los llamados Pactos de Unión en Solidaridad, conocidos como PACS.
Francia instituyó este sistema de uniones civiles en el año 1999 proclamando un “hecho revolucionario” por parte de las parejas homosexuales, quienes podrían ahora acceder a un contrato civil que les permitiría beneficios sin llegar a considerarse como “unión matrimonial”.
Una década después, varios países europeos fueron optando por sistemas de unión civil similares a este, y para sorpresa de muchos, este tipo de uniones ha cobrado gran popularidad, pero no precisamente entre los gays, sino entre la población heterosexual, que ya no desean entrar a una unión tradicional como lo es el matrimonio.
La peculiar forma de ser de los franceses, considera que este tipo de contratos cumple con las expectativas necesarias para formalizar su relación, permitiéndoles pagar conjuntamente sus impuestos como pareja, heredarse uno al otro sin el cobro de impuestos, compartir pólizas de seguros, facilita la obtención de permisos de residencia para los extranjeros; además de que establecen la responsabilidad conjunta de la pareja con sus deudas.
Otros países europeos que cuentan con similares opciones civiles son Holanda, Luxemburgo y Andorra, en donde al igual que ocurre en Francia, las parejas formadas por hombre y mujer, eligen frecuentemente esta unión en lugar de la la forma tradicional de casamiento.
Según los expertos, de continuar en Francia esta tendencia, muy pronto la unión matrimonial será desplazada en todo el país, como lo es ya en París, su capital.
“El matrimonio tiene un lado muy institucional, muy cuadrado y religioso que no coincide con el estilo de vida liberal” según expresó una mujer parisina después de formalizar su PACS.
Ya veremos lo que en esta nueva década ocurra, y si otros países se suman a esta tendencia que ofrece una forma más simple de compartir y convivir.






12 comentarios:

  1. Hola Ana!, el tema tratado como bien dices es una tendencia en avance exponencial. Sorprendentemente ocurre en países tradicionalmente religiosos, cotólicos o protestantes donde la institución matrimonial es un hecho social. Sin embargo, los paradigmas religiosos pierden vigencia, se cuestiona la figura de la iglesia que se ha rezagado ante los crecientes avances tecnológicos y humanos, lo que cada vez le resta credibilidad. En todo esto, pienso que la clave se encuentra en la flexibilidad y adaptación que necesariamente las nuevas instituciones legales y sociales comienzan a ofrecer a las personas para el establecimiento de vínculos y relaciones más justas, igualitarias en derechos y deberes y sin ataduras dogmáticas.

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  2. Gracias Tony, excelente tu comentario sobre lo cual yo no quise ahondar por no asumir una postura. Mi intención principal es poner el tema sobre la mesa y que sean los lectores quienes expongan las razones y el origen de estos nuevos paradigmas de la forma que tú lo haces ahora. En nuestros países latinos los cambios son tan lentos como su mismo avance social, pero es un hecho que debemos abrir los ojos y darnos cuenta que si esas instituciones que guían a un gran número de personas, como pueden ser las Iglesias, y no adoptan forma de incluir y no excluir; lo que ocurrirá es lo que ocurre en Europa, conforme el conocimiento avanza los mitos religiosos se vuelven solo eso "mitos".
    De nuevo gracias por enriquecer esta columna.

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  3. Buenas tardes Ana, muy bueno el artículo, para mi en el fondo es otra moda más, no por moda pasará rápido ni dejará de tener algún impacto importante en la sociedad moderna, pero el matrimonio como institución es como el amor poco importa la forma que se le de legal o no, la verdadera unión matrimonial debe ser desde el corazón y matenida por el corazón.

    Saludos

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  4. Gracias Jinny, coincido en que la verdadera unión matrimonial debe ser desde el corazón, pero en la realidad no necesariamente es así. El matrimonio se instituyó para resolver principalmente asuntos mercantiles, instaura un orden social mediante la familia y la historia humana así lo muestra.
    Hoy se viven otros tiempos en las relaciones interpersonales, y con matrimonio, con PACS o con uniones libres lo importante es la convivencia respetuosa y principalmente el AMOR incondicional.

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  5. Buena tarde Ana, definitivamente muy interesante el tema. Desde mi humilde opinión, creo que America Latina, no se vera afectada por estas corrientes, pues por lo menos en varios de los países que la componen no se cuentan con los beneficios fiscales, por otro lado coincido con Antonio Mtz. los paradigmas religiosos pierden vigencia. Por otro lado, los jóvenes han encontrado que es más fácil vivir un tiempo en unión libre, que correr con todo el protocolo religioso del matrimonio, aun cuando después se encuentren con que el vivir en concubinato les brinda las mismas obligaciones jurídicas, como si se hubieran casado por el civil. Por otro lado si lo vemos desde el punto de vista de que “la verdadera unión matrimonial debe ser desde el corazón y mantenida por este’ como a bien opina Jimmy, el matrimonio esta condenado a desaparecer, porque cada día los jóvenes (hombres en su mayoría) no quieren o esperan comprometerse, viven en una zona de confort donde vivir en ‘unión libre’ es mas practica.

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  6. Guillermo, muchas gracias por tu comentario.
    Pienso que todo esto sigue siendo parte del la evolución humana que es dinámica principalmente en su dimensión social.
    No me gustaría criticar las formas de los jóvenes actuales porque creo que finalmente el tiempo les dará la razón. Todas las formas y modos de celebrar la bodas, al estilo latinoamericano-religioso, anteponiendo la forma y no el fondo de lo que representas el matrimonio, deben de ir cambiando para dar paso a lo que sí es trascendente.
    Desgraciadamente en nuestros países pobres, se vive también una pobreza de espíritu en la cual se aferran a este tipo de festejos, olvidando la escancia del amor, que al final del día no tiene nada que ver ni con un contrato ni con una misa, ni con un banquete. Gracias y seguimos en contacto.

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  7. Hola Anna, desde mi limitado mapa mental, me parece que este nuevo tipo de formalizar las relaciones de pareja no pone en riesgo el "matrimonio religioso" toda vez que este une desde la conciencia y creencia personal, y se realiza mediante un rito, dependiendo de la religión y la cultura, en el que ante Dios, representado a veces por un ministro, se prometen Amor incondicional y vivir juntos hasta la muerte, es entonces un compromiso moral y aunque desconozco el dato es muy probable que los que optaron por las PACS también se unieron por lo religioso, como sucede con las "uniones libres (según la ley)" en latinoamérica, ejemplo Diego Fernández de Cevallos.
    En todo caso es el "Matrimonio ante la Ley" el que se convierte ahora en "una opción" para la formalización de la unión, pero tampoco creo que desaparezca.
    Me parece que la tendencia que mencionas en tu artículo tiene más que ver con la acentuada ausencia de propósito de vida, como dijo Sócrates "el que no sabe a donde va, ningún viento le es favorable", ello deriva en temor a la vida, a confundir lo que percibimos con la realidad y con ello a conductas que evaden responsabilidades.
    Saludos

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  8. Solo tengo curiosidad por una cosa. Como llamaria a mi pareja si me uno a ella por un sistema no tradicional como este?

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  9. @asitriunfaras, creo, sin estar segura, que la tendencia no es a NO desear un contrato matrimonial específicamente por las características legales o civiles del matrimonio; más bien el rechazo tiene que ver con un espíritu anti conservadurismo y tradicionalista con el cual quieren romper. Había de investigar si esas muchas parejas que prefieren la opción del PACS se han unido por alguna forma religiosa o no. Gracias por tu comentario.

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  10. Hola Gerardo, la verdad no sé si exista en otro idioma algún nombre especial para llamar a tu pareja cuando te unes por PACS. Pienso que así como aquí en México se utiliza mucho el decir "mi pareja", independientemente de si están casados o no.

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  11. Hola Ana, gracias por esta nota del día que nos debe dejar pensando sobre el matrimonio. Podemos pensar que hay muchos factores que ahora influyen para creer o no en un matrimonio. Entre esos factores pudiera estar el religioso, que, coincido en que la poca flexibilidad que existe al respecto dada la realidad de las sociedades ha influído en esta tendencia a una relación en pareja diferente al matrimonio. También creo (Sin tener elementos de justificación) que la naturaleza del ser humano unida a las nuevas necesidades de vida, a las relaciones personales, a la finalización de ciclos, al desarrollo que cada quien como persona requiere ha llevado a nuevas formas de unión. Si bien el matrimonio como institución ha dominado como forma de unión habría que evaluar ¿Será que en realidad no es para muchos la mejor manera y no lo hemos querido ver? ¿Será que hombres y mujeres han evolucionado y hay que adaptarse a una forma de vida diferente? ¿En donde se dijo que esa institución es la mejor opción y cómo se evaluó? Saludos Ana.

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  12. Querida Ale, gracias por tu comentario.
    Efectivamente a estas alturas del siglo XXI todo ese tipo de paradigmas están quedando rebasados y es palpable que los cambios se presentan con gran fuerza.
    Todo lo que mencionas sobre nuestra verdadera naturaleza y la necesidad de irnos adaptando a la nueva realidad social nos debe llevar a reflexionar sobre lo que queremos dejar a nuestros descendientes.
    En lo personal creo en el matrimonio pues lo vivo desde hace muchos, muchos años casada, pero comprendo que ahora las nuevas generaciones entienden la vida de otra manera y no podemos mantener estructuras sociales por la fuerza.
    Un abrazo Ale!

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