Cuando era pequeña aprendí a comer platillos de mi agrado y otros no tanto, como el huevo tibio con un poco de sal y con solo tres minutos de cocido; era un huevo casi crudo, pero acompañado con un pan tostado, su sabor era aceptable. Había que comer "nutritivo", te guste o no...
Disfruté de muchas comidas sabrosas que mi abuela María cocinaba exclusivamente pata mí, como son las papas al horno cubiertas de nata...Si!! la nata se formaba sobre la leche y era muy oportuno incluirla en algunas recetas brindando un exquisito sabor.
